viernes, 6 de abril de 2012

Padre, perdónalos...la respuesta a su Oración




Señor perdónalos porque no saben lo que hacen. ¿Fue respondida su oración? Estoy convencido que Jesús recibió a lo que estaba pidiendo. A diferencia de nosotros, el Hijo siempre supo la voluntad del Padre, por lo tanto Él siempre estaba dispuesto a concederle a su amado Hijo cualquier petición. El perdón fue dado a todos aquellos por los que Jesús oró. Por supuesto, no estoy diciendo que todos los que estuvieron relacionados con la crucifixión fueron perdonados. Muchos murieron en sus pecados, pero todos aquellos por quien se pronunció la oración, fueron perdonados.
Bonhoeffer escribió: "Ahora permanecemos como pecadores a los pies de su cruz; y ahora se resuelve un rompecabezas difícil de entender: Jesucristo, el inocente, ora mientras se cumple la venganza de Dios contra los impíos...sólo a Aquel que llevó a cabo la venganza, se le permitió pedir el perdón para los impíos". Aquí la venganza de Dios se aleja para que el perdón pueda llegar a Aquel que ora para que así sea. En realidad, Jesús estaba orando para que su propia muerte fuera efectiva sobre todos aquellos para quien había sido destinada.
Algunos de los soldados que estaban a los pies de la cruz fueron perdonados. El centurión que probablemente estaba a cargo de la horrible crucifixión estuvo en un gran problema al ver la oscuridad, el temblor y rasgarse el velo del templo, y actuando en contra de la opinión popular, exclamó: Verdaderamente este era Hijo de Dios. (Mateo 27:54 VRV). Espero encontrarlo en el cielo.
Muchos de los judíos en Jerusalén que parados frente a Pilato pedían su crucifixión y gritaban: ¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! (Mateo 27:25), fueron perdonados. Tal vez podríamos discutir que ellos no ignoraban lo que estaban haciendo. Seguramente, podríamos pensar que esas no podían ser las personas que Jesús tenía en mente. Pero al parecer sí sabían exactamente lo que estaban haciendo. ¡Reflexione en la misericordia de Dios quien no se opuso la muerte de su amado Hijo contra aquellos criminales!
Muchos proclamaron, ¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! (Mateo 27:25) queriendo decir que ellos cargarían la culpa de la muerte de Jesús hasta generaciones futuras. Por el contrario, ¡en la soberana misericordia de Dios, la sangre de Jesús fue aplicada a sus corazones! Jim Nance decía que "Él cambió el significado de las palabras de los judíos y aplicó la sangre de Cristo para la obra más gloriosa de su eterna salvación".
¿Pudo Dios haber perdonado a esas personas sin haber pedido que se les perdonara? No. La oración no era para aquellos que no querían se; perdonados, sino para quienes lo estaban buscando. Esta no era una oración general, que extendiera un perdón en blanco para todos los que habían estado involucrados en la crucifixión, sino una oración directamente para aquellas personas a quienes Dios salvaría. No tenemos evidencia que alguna vez Jesús haya orado por el mundo como tal, Él oró por aquellos que todavía no eran par te de su familia, pero que algún día lo serían (véase Juan 1 7:9).
Clarence Cranford escribió: "Mediante esta oración hecha desde la cruz, Jesús estaba construyendo un puente de perdón por el cual podrían pasar sus atormentadores en acción de penitencia hacia el Padre. Dios no les guardó rencor por la muerte de su precioso Hijo, el Señor de la gloria, a quienes tuvieron la voluntad de creer. La oración de Jesús fue respondida; Él que no necesitaba perdón murió por quienes estaríamos condenados sin su perdón.

jueves, 5 de abril de 2012

La Palabra de Dios tiene respuesta





Todas las personas tienen conflictos o problemas. El aumento de problemas personales y una creciente desilusión por resolverlos, han dado paso al intento de buscar nuevas vías de solución. La amargura, la culpabilidad, la preocupación, el resentimiento, el mal genio, el egoísmo, la envidia, la lascivia, el orgullo y otros factores como la mala administración del dinero, la diferencia de culturas y la falta de información generan conflictos de todo tipo y clase que causan mucho daño, destrucción y división.  Para todos esos conflictos la Palabra de Dios tiene respuesta y dirección que nos proporciona el Espíritu Santo para encontrar soluciones para la vida cristiana.
En la actualidad los creyentes necesitamos volver a Dios y a su Palabra para encontrar principios que desarrollen un método bíblico para aconsejar y que afirme la autoridad de la Escritura y la necesidad y suficiencia de Cristo.
Debemos  también desarrollar un método sólidamente bíblico para ayudar a nuestros hermanos en Cristo, un método que tenga en cuenta los avances y el engaño de la psicología, que tenga el equilibrio del amor y verdad  para enfrentar con todo realismo, paciencia y en toda profundidad los problemas de las personas, que asisten a la Iglesia. El éxito en el aconsejamiento y la importancia de la solución de los conflictos, ayudara a los creyentes a disfrutar la vida abundante que tenemos en Cristo.
En el curso “Como Resolver Conflictos” el profesor Wally De Smet nos enseña cómo enfrentar problemas y cómo descubrir principios bíblicos para salir de los mismos. También nos instruye acerca de las causas que generan conflictos y sus soluciones bíblicas a problemas personales, matrimoniales y congregacionales. Inscríbase hoy mismo, y estudie esta serie que encuentra en el Ciclo de Vida y Hogar Cristiano.

miércoles, 4 de abril de 2012

OTRA OPORTUNIDAD



"... no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él..." Hebreos 12:5
Sin querer, una mujer permitió que se vendieran unas valiosas joyas de la familia por diez centavos de dólar. Sucedió después de que las sacara de la caja de seguridad de un banco, para lucirlas en una boda. Cuando ella volvió a la casa, el banco estaba cerrado; entonces, puso las joyas en una caja vieja con elementos para afeitarse y se olvidó. Un día, le regaló la caja a una amiga que estaba recolectando cosas para una venta de artículos usados. Cuando la mujer se dio cuenta de lo que había hecho, las preciosas gemas ya habían sido vendidas por diez centavos a un desconocido.
En cierto sentido, su dolor es similar al de Esaú. Él también supo qué significa darse cuenta repentinamente que se ha perdido algo de gran valor (Génesis 25:29-34). Su decisión, apresurada, mala, su deseo solo de satisfacer sus apetitos y su posterior tristeza pueden ser una gran lección para nosotros creyentes en Cristo. Como dice W. Wiersbe: “Nosotros podemos olvidar nuestras decisiones, pero nuestras decisiones no nos olvidan a nosotros”, toda decisión tiene su consecuencia. Y aquellas decisiones que hacemos para gratificar apetitos, pueden constarnos bien caras. Otro comentarista hablando de la decisión de Esaú dice: “la gratificación de los apetitos ha arruinado miles de almas”. Debemos aprender a no perder privilegios espirituales, por deseos pasajeros que gratifican la carne. Si lo hemos hecho es necesario, no perder los beneficios de la disciplina divina (He. 12:5). Y esta pérdida es mucho peor que negociar joyas caras por casi nada.
¿Cómo podemos evitar esa pérdida innecesaria? Cuando pecamos:
a. Debemos estar dispuestos a aprender de la corrección de Dios (He. 12:11).
b. Debemos humillarnos y mostrar valor, para aceptarla (He. 12:12-13).
c. Debemos renovar nuestra vitalidad espiritual (He. 12:14).
Si reaccionamos bien ante la corrección del Padre Celestial, disfrutaremos de otra oportunidad y sin remordimientos.
Reflexión: No puedes dejar tus pecados atrás hasta que los enfrentes, los confieses, te arrepientas y apartes. ¡Aprovecha la oportunidad que Dios te ofrece hoy!