domingo, 25 de marzo de 2012

Para nuevos creyentes

 


SALVACION es una palabra bíblica. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor,
será salvo” (Romanos 10:13). Lo siguiente le ayudará a entender mejor el significado de esta
decisión.
Salvación: Una persona que se está ahogando grita: “sálvenme”. Una persona que está en un
edificio que se está quemando grita: “sálvenme”. ¿Por qué necesito ser salvo? Porque todos
somos pecadores. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la Gloria de Dios”
(Romanos 3:23). Necesitamos a un Salvador. Así que cuando usted pidió que Jesucristo viniera
a su vida, él le salvó del Infierno eterno.

Seguridad: ¿Cómo sé que soy salvo? La salvación no se basa en un sentimiento, aunque usted
puede experimentar alegría cuando sus pecados fueron perdonados y pasó a ser hijo de Dios. Su
seguridad se basa en la Biblia, el libro de las promesas de Dios. Los sentimientos pueden
cambiar, pero Su Palabra permanece para siempre. Cuándo usted fue salvo, Dios tocó la puerta
de su corazón. Usted abrió su corazón y lo invitó a entrar. El vino a morar en forma del Espíritu
Santo y estará con usted hasta que vaya al cielo. Lea 1ª. Juan 5:11-13.

Victoria: La victoria no significa que usted nunca pecará de nuevo. Sin embargo, si usted peca,
Dios tiene una provisión para que usted obtenga perdón. Cuando peca usted no pierde su
salvación, pero usted puede perder su comunión con Dios. Por ejemplo; cuando usted hizo algo
malo cuando era niño, no dejó de ser hijo de su padre; sin embargo, usted perdió su relación con
su padre hasta que usted confesó su falta. Cuándo usted confesó, su relación se restauró. “Si
confesamos nuestros pecados, El (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y
limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Edificar: "Edificar" Es una palabra que significa reforzar y construir. Cuando usted lee diariamente la Biblia y memoriza los versículos, usted crece espiritualmente. La Biblia es el alimento espiritual para el alma, como la comida lo es para el cuerpo. Jesús dijo, “…Yo soy el pan de vida, él que a mi viene, nunca tendrá hambre…” (Juan 6:35)

Dirección: Cuándo usted recibió a Cristo como su salvador, el Espíritu Santo vino a morar en
usted. Es la tercera persona de la Trinidad. Es como esa “vocecita” en su conciencia que le hace
sentir pena y dolor por su pecado. Cuando usted peca o hace algo malo, la Biblia dice que el
espíritu es "contristado” y le convence de pecado, pero cuando todo está correcto, trae paz. El es
también su maestro, para guiarle a toda verdad y ayudarle a entender la Biblia. Aquí están
algunos versículos para ayudarle: Salmos 23:2, 31:3 y 139:7-10.

3 Cosas que Usted Debe Hacer
* Lea su Biblia diariamente. Esta es la manera cómo Dios habla con usted.
* Ore todos los días. Esto es hablar con Dios.
* Busque una buena iglesia donde se enseñe la Biblia y se predique la salvación. La
iglesia es el lugar donde usted se reúne con otros cristianos para confraternizar y
animarse en su nueva vida en Jesucristo.

Si necesita más información escriba a:
ibi.divinagracia@gmail.com

jueves, 22 de marzo de 2012

Seguir Instrucciones



"Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca" Mateo 7:24
Uno de mis pasatiempos de la niñez era armar modelos de aeroplanos. Cada vez que abría una caja nueva, lo primero que veía eran las instrucciones, pero creía que no necesitaba seguirlas. En mi mente, sabía exactamente cómo armarlo. Recién después de haber pegado algunas piezas, me daba cuenta de que había salteado un paso importante: colocar al piloto en la cabina de mando.
Es fácil creer que no necesitamos instrucciones para la vida; sin embargo, al poco tiempo, nos damos cuenta de que hemos arruinado todo. Exactamente por esta razón, Jesús aconsejó que seguir Sus instrucciones es la manera de que la gente sabia desarrolle una vida sólida, segura y significativa (Mateo 7:24-29). El Señor recién acababa de decirles a las multitudes que lo escuchaban que pusieran la otra mejilla, que continuaran la segunda milla, que perdonaran a los enemigos y que vendieran los tesoros para poder dar a los pobres (5:39-44). No obstante, recibir instrucciones no basta. La clave está en seguirlas. «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca» (7:24).
El ser humano que no sigue las indicaciones es, como expresa Jesús, «insensato» (v. 26). Para el mundo, perdonar a tus enemigos y dar a los pobres puede parecer una manera ridícula de construir una vida; sin embargo, el Señor nos dice que es la forma sabia de hacerlo.

Reflexión: Para desarrollar una vida sólida, sigue las instrucciones de Jesús.

Escrito por:   Editores de Nuestro Pan Diario

miércoles, 21 de marzo de 2012

Una actitud aceptable para Dios







"… separados de mí nada podéis hacer" Juan 15:5
Los adultos festejan cuando los niños aprenden a hacer algo por sí solos: vestirse, cepillarse los dientes, atarse los cordones de los zapatos, andar en bicicleta, ir caminando a la escuela.
Cuando somos grandes, nos gusta abrirnos camino solos, vivir en casa propia, decidir por nuestra cuenta, no depender de la ayuda de nadie. Si enfrentamos desafíos inesperados, buscamos libros de «autoayuda». Mientras tanto, de manera sistemática estamos bloqueando la actitud de corazón que a Dios más le agrada, y aislándonos, lo cual describe con mayor precisión nuestra verdadera condición en el universo. Es lo que Jesús les dijo a Sus discípulos: «…separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15:5).
La verdad es que vivimos dentro de una red de dependencia, en cuyo centro está Dios, quien sustenta todo. Un teólogo determinó que la palabra "impotencia" resume mejor que ninguna otra la actitud aceptable para Dios cuando oramos. Dijo: «Sólo aquel que es impotente puede de verdad orar».
La mayoría de los padres sienten una punzada cuando los hijos dejan de ser dependientes, a pesar de saber que el crecimiento es algo saludable y normal. Con Dios, las reglas cambian. Nunca dejamos de depender de Él, y si pensamos que lo hemos hecho, nos engañamos. La oración es nuestra declaración de dependencia del Señor.

Reflexión: ¡Ora como si tu vida dependiera de eso, porque así es!

Escrito por:   Editores de Nuestro Pan Diario