martes, 20 de marzo de 2012

UN MAESTRO EFECTIVO



"¿Por qué te abates, oh alma mía...? Espera en Dios; porque aún he de alabarle" Salmo 42:5.
El orador en la ceremonia de graduación de una escuela secundaria era el presidente de una gran corporación. Se le eligió para la ocasión debido a su éxito. Pero su discurso vino con un deseo de lo más inusual para los graduados.
El orador les dijo a los estudiantes que estaban sentados delante de él con sus togas y birretes: "Si yo pudiera desear algo para ustedes ahora que salen al mundo, sería ésto: Espero que fracasen! Espero que fracasen en algo que sea importante para ustedes! Prosiguió diciendo cómo su propia vida había sido un fracaso tras otro, hasta que aprendió a ver el fracaso como un maestro efectivo.
Muchos de los cánticos de Israel se originaron en épocas de fracaso y desesperación, en esas instancias surgió el clamor y luego alabanza que glorifico a Dios: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo" (Salmo 32:1-2). Algunas veces no estamos listos para ver la maravilla de la sabiduría y la fuerza de Dios hasta que estamos jadeando exhaustos porque nos hemos quedado sin fuerzas. Pero en esos momentos, cuando nos quedamos sin fuerza, es cuando Dios actúa por y a través de nosotros, el profeta dice: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Is. 40:29). La historia en la Biblia muestra recurrentemente como distintos hombres de Dios, fueron caminando por valles de fracaso y montañas de fe. Antes de descubrir el terreno elevado que estamos buscando, puede que tengamos que ver el fracaso de los sueños que albergamos en nuestros corazones. Estos serán momentos en los cuales debemos confiar en el amor, la sabiduría, y la guía de nuestro Dios. Estos valles del fracaso deben ser momentos para acercarnos mucho mejor a Dios, y depender más de Él, debido a que ese es su amado propósito.
Reflexión: Aprende, crece e invierte tiempo en la presencia y con la Palabra de Dios en tus fracasos, o fracasarás en tu peregrinar en esta vida.




                                                                                                                                                          





ALGUNAS RAZONES BÁSICAS del FRACASO
Generalmente fracasamos por el pecado del orgullo, junto a esto tenemos algunas razones:

- Olvidamos que dependemos en todo de Dios (Stg. 4:2).
- Rehusamos pedir auxilio o ayuda (Pr. 15:22).

- Dependemos del esfuerzo personal o de nuestra carne (Gá. 3:3).
- Nos preocupamos mas por el elogio de los hombres, que por agradar a Dios (Jn. 12:43).

- Esperamos la alabanza y el reconocimiento personal (Lc. 14:11).
Versículo clave para memorizar:
“pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:13,14).

Peldaños para el cambio que nos enseña el apóstol Pedro:
- Humíllese delante de Dios y de los demás (1 P. 5:6).
- Deposite su temor y desilusión en las manos del Señor. (1 P. 5:7).
- Aleje de su mente malos pensamientos y al diablo (1 P. 5:8).
- Acérquese a los cristianos que sufren (1 P. 5:9).
- Busque al Dios de toda Gracia para ser restaurado (1 P. 5: 10).

lunes, 19 de marzo de 2012

Versiculos de la Semana

Versiculo De la Semana
 


Mas alla de la física



"Cristo existía antes de todas las cosas. Por medio de él, todo se mantiene en orden." Colosenses 1:17 (BLA)
Existe una teoría de la física que dice que en el universo hay 4 fuerzas: la electromagnética, la de gravedad, la débil y la fuerte. Y que estas fuerzas son las que sostienen todo el universo. Quienes estudian estos temas creen ahora que estas cuatro fuerzas que antiguamente se identificaban como separadas y antagónicas, son ahora parte de una misma naturaleza. Y que las cuatro son solo manifestaciones distintas de una única fuerza que sostiene el universo.
Obviamente, no soy un experto en física (ni mucho menos), y solo trascribo lo que escuché, pero me llamó la atención este comentario de un estudioso del tema. Existe un límite para la física donde ya no se encuentra explicación, y allí comienza el concepto de la meta física que sostiene la filosofía o la religión.
Toda la física se sostiene sobre ecuaciones matemáticas, razonamientos lógicos y teoremas complejos. Pero cuando ya no encuentran respuesta, tienen que limitarse a decir que la réplica a sus teorías solo puede ser resuelto por la meta física. Se resisten a llamar Dios a esa fuerza unificadora, pero no pueden sostener ningún argumento lógico para negar su existencia.
Y mientras conversaba con este hombre, mi rostro se iluminó. Para mi sorpresa, fue él quien reconoció esta limitación de la física y aceptó que existe una fuerza unificadora superior. Que cualquier teoría del inicio del universo queda trunca al querer explicar la materia inicial que generó todo. Y tuvo que mostrarse de acuerdo al afirmar que es posible que esa fuerza sea Dios.
Durante muchos años los científicos se negaron a reconocer que es Cristo quien mantiene el orden en el universo. Y que fue Dios el origen de toda la creación. Que todo lo que vemos, y todo lo que no vemos, fue creado y diseñado por la mente perfecta del único Ser Eterno. Y me llenó de orgullo saber que he creído en un ser indiscutible.
Cuando quieran hacerte creer que por ser cristiano eres un perdedor, un mediocre, un marginal o un ser inferior en calidad, recordá esta verdad eterna. Ni los más sabios de los sabios de los hombres pueden explicar lo que vos y yo creemos. Nuestra fe se basa y se sostiene en la misma persona poderosa, en quien Dios creó todas las cosas: Cristo.

Escrito por:   Daniel Pérez Cliffe BBN